Queridas familias, llegamos a fin de curso y me parece  importante recoger lo que ha sido este tiempo en experiencias, en  crecimiento, también  en  momentos de dificultades  y dolores.  Todo ello nos invita a agradecer por cuanto se os ha regalado a cada uno de vosotros como Familia.

Nuestros días son muy agitados  y por lo general  no nos queda tiempo para detenernos y ver cuantos dones y beneficios  recibimos  a diario. Al terminar este curso,  os invito a reflexionar acerca del crecimiento que vuestros hijos  han experimentado a lo largo del año  en diferentes dimensiones, siendo cada una de ellas  de gran valor, cuando se trata de forjar personalidades libres, fuertes y religiosas.

En el curso de este período escolar y de acuerdo a las etapas, ellos han ido adquiriendo   aquellas competencias que les permitirán dirigir libremente el curso y la dirección de su desarrollo. A través de las distintas actividades y  asignaturas  van cada año adentrándose en el mundo de la cultura y de las ciencias y aprenden a valorar el trabajo intelectual, que les enseña el amor a la verdad y el rigor del conocimiento; todo ello a través de una metodología que estimula  el   entusiasmo por  aprender y  descubrir  la belleza  de un saber basado en la indagación y la aplicación de los conocimientos.

Pero junto con ello, el crecimiento interior de cada uno de ellos es lo más importante. El conocimiento  que van adquiriendo de sí mismos a través de la vida cotidiana propia del colegio, de la formación valórica y religiosa  y su complemento con la realidad familiar, constituyen su mayor riqueza.

La vida social de cada curso, es también un gran aprendizaje para la vida. El ir afianzando sus amistades, es prueba de una madurez que les va mostrando lo importante de la aceptación mutua, más allá de las diferencias que puedan tener. Todo esto sustentado por aquellas competencias religiosas, que les permiten vivir en todo momento  bajo los principios de vida cristiana y la espiritualidad de Schoenstatt.

Para terminar, quisiera agradeceros todo el apoyo, la colaboración y la disposición que he recibido de cada familia.  De mi estancia en España, me llevo una valiosa experiencia , tanto  en el ámbito educativo, que me ha correspondido vivir más de cerca,  como también en el ámbito laboral,  por la oportunidad que he tenido de trabajar con  personas,  que con su calidad  humana y  profesional, me han brindado su mejor disposición  para ser parte de este hermoso modelo pedagógico . Mi gratitud a cada uno de los profesores, al personal administrativo y auxiliar y  a cada uno de los equipos con los que he trabajado este año, en especial a las Hermanas., quienes, cada día, ayudan  con su presencia a transmitir lo que el P. Kentenich soñó para nuestros centros educativos.

Que el Señor  y nuestra Madre, desde su Santuario, sigan conduciendo nuestro Colegio.

Les deseo un bendecido tiempo de vacaciones.

Hna. Ma. Marcela Rioseco

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